Tras todo un curso yendo y viniendo prácticamente a diario de Leioa para cursar segundo de medicina –nos cuenta que no le ha ido nada mal-, Nahikari García hace un hueco a Stylo en plena época de exámenes para contarnos cómo, a diferencia de muchos deportistas (sobre todo masculinos), familia y estudios tienen tanta importancia como el fútbol que tan popular la ha hecho.


¿En qué momento de su vida pensó que dedicarse al fútbol con tanta intensidad podría ser una buena idea? Sobre todo en el fútbol femenino, menos profesionalizado…
Lo tenía bastante claro desde pequeña, me ha encantado desde siempre y en un punto me di cuenta de que no era un mero hobby sino que todo el día pensaba en ello y me apasionaba también verlo. Mi máxima ilusión era llegar algún día a un club que me diera la oportunidad de estar en Primera División, poder disfrutar de viajar y de vivir competiciones europeas, mundiales… Ha sido todo un sueño cumplido, pero todavía quedan muchos por cumplir.
En cuanto a sus niveles de profesionalización, ¿qué equipos considera referente?
Está claro que a nivel europeo el Olympique de Lyon y el Wolfsburgo son otra historia. También el Bayern de Múnich está dando pasos importantes y en nuestra liga está el Barça, profesionalizado prácticamente en todos los sentidos. Ya el hecho de entrenar por la mañana imprime al equipo otra dimensión. Hay que mencionar también al Atlético de Madrid, y va a ser prácticamente inevitable que todos los clubes, ojalá más pronto que tarde, siga esos derroteros.
Y para alguien que no conozca de cerca la vida deportiva, ¿en qué tipo de factores se nota la profesionalización de un equipo?
Básicamente en los recursos que se destinan a las categorías femeninas, en cómo se valora a las jugadoras y en que ese trato se asemeja al de los equipos masculinos. Por ejemplo las jugadoras del Barcelona entrenan por las mañanas y desayunan y comen en la Masía. Ojalá nosotras tengamos la oportunidad de hacerlo aquí algún día. Me parece que puede ser positivo a nivel económico y que puede tener repercusión. Los procesos de profesionalización están enfocados a que a nivel de marketing también nosotras vayamos teniendo más relevancia y las marcas apuesten por nosotras.
La trayectoria masculina y la femenina parecen muy diferenciadas. En tu caso vemos que combinas estudios y deporte mientras que los chicos se dedican muy intensamente al deporte y cuando llega la hora de retirarse surgen las dudas de por dónde llevar la vida profesional…
Si tuviera la posibilidad de vivir de esto, y aunque fuera uno de los chicos, creo que con todo seguiría estudiando, porque me gusta lo que hago y me siento a mi aire. La posibilidad de ser algún día médico y de poder trabajar de ello ya me llena. La trayectoria también tiene mucho que ver con la forma de ser de cada uno, a lo que hay que añadir que a las chicas, ya desde pequeñas, se nos exige mantener las dos cosas: los estudios y el deporte. Se ve claramente que las chicas, cuando llegan a Secundaria y Bachillerato acaban dejando el deporte para centrarse en los estudios. En el caso de nuestro vestuario, prácticamente todo el mundo ha estudiado una carrera o algo que le sirva para mantenerse al margen o al final de la vida deportiva.
¿Tiene en mente vivir una experiencia internacional a nivel de clubes?
Claro que me gustaría vivir otras experiencias, otras vidas. Si bien es cierto que ahora estoy muy bien aquí, muy acomodada y junto a mi familia, me gustaría ver qué valor se le da al deporte femenino en otros países y cómo se vive.
¿Qué nos falta como sociedad para avanzar en la equiparación del deporte femenino?
Al final se trata de dar una oportunidad. Hay mucha gente que ni siquiera ha visto nunca un partido de fútbol u otro deporte de categoría femenina. Simplemente hay que darle un voto de confianza, sentarse a verlo y luego opinar si está al mismo nivel o no que el masculino. Supone empezar a cambiar nuestra mentalidad de solo para hombres y pensar que en el caso de las mujeres el deporte puede ser igual de divertido.
¿Cuáles son sus principales referentes, tanto a nivel personal como profesional?
Mi gran referente ha sido mi madre. Mis padres se separaron cuando yo era pequeña, y tengo buena relación con ambos, pero ella ha sido la que ha marcado mi camino. Mucho de lo que he conseguido hoy en día se lo debo a ella, que ha sido quien me ha formado como persona y quien me ha ayudado a llegar hasta aquí. Y a nivel deportivo me gusta mucho la gente luchadora. Raúl por su personalidad, Nadal por su espíritu de lucha hasta el final… Me gustaría, a lo largo de mi carrera, parecerme a ese espíritu que nunca tira la toalla.
¿En qué piensa cuando no piensa en fútbol o en medicina?
Hay poco tiempo al margen de esas dos cosas, pero soy una persona muy familiar. Me gusta estar rodeada de mi gente y le doy mucho valor a eso. Ellos son mi vía de escape a todo ese cúmulo de situaciones que conforman el fútbol y los estudios.
Con 20 años, ¿tiene la sensación de estar perdiéndose algo?
No. Tengo la suerte de que tanto mi familia como mis amigos entienden lo que estoy viviendo y me apoyan al 100%. Hago lo que quiero hacer, vivo como quiero vivir y todo lo realizado hasta ahora –jugar al fútbol, estudiar Medicina…- ha sido fruto de decisiones propias a las que nadie me ha empujado. Todo lo que sale de manera natural se hace de buena gana.
¿Cuáles son los mejores y peores momentos vividos hasta ahora?
Le doy muchísimo valor a la Real, pero ahora que estoy un poco más separada de la Selección me he dado cuenta de que los momentos que he vivido allí son irrepetibles. Una vez terminadas esas competiciones es cuando les otorgas su valor real a los campeonatos vividos, a la gente conocida… Echo mucho de menos no solo poder estar allí sino también a la gente que me ha rodeado y que me ha ayudado a estar donde estoy. Espero, en todos estos años, seguir conociendo personas que me hagan crecer. Entre lo peor siempre contabilizo el sentimiento que te dejan las derrotas. Creo que es algo muy arraigado entre aquellos que hacemos deporte en equipo, esa sensación de estar fallando al de al lado. Ha habido fases clave de campeonatos en las que no he estado a la altura a la que me hubiera gustado y esa sensación de fallar al colectivo ha sido la más dolorosa, pero al final las cosas están para aprender. Ojalá pueda tener la oportunidad de encontrarme en situaciones parecidas, hacerlo bien y poder recompensar a la gente que me ha estado apoyando todo este tiempo.
Al margen de las lesiones, que son algo imprevisible, ¿qué motivo de fuerza mayor le impulsaría a dejar el deporte?
Solo lo dejaría si en algún momento siento que lo que estoy haciendo afecta a mi estabilidad, a mi forma de ser o no me hace feliz. Al margen de eso, como todas, habrá un momento dentro de mucho tiempo -¡Acabo de empezar!- en el que sienta que se acerca el final y veré que ya es necesario dejarlo. Eso ahora mismo no me preocupa: tengo 20 años y la vida media en fútbol femenino son más o menos 29 años, e incluso hay casos excepcionales en los que se juega hasta los 36 o 37 años.
Vemos estos días, también con motivo de su renovación, muchos titulares alusivos a su condición de ‘promesa’. ¿Le da mucha importancia a todos estos calificativos o tiene sus propios objetivos?
En cierto sentido, de cara a lo que afirmas, es una suerte que las chicas a nivel mediático tengamos algo menos de boom, así que no vivimos con tanta intensidad como un chico que está empezando a florecer lo que puedan decir los medios. Yo al menos lo vivo con mucha tranquilidad y pienso que no hay que darle más importancia de la que pueda tener. Por suerte, mi familia tampoco le da excesiva importancia y sigo haciendo mi vida igual que siempre. Mi planteamiento pasa por seguir creciendo día a día; sé que tengo muchísimo que dar pero también muchísimo por aprender. Me encantaría poder cumplir las expectativas que tanta gente tiene sobre mí, pero sobre todo las mías propias.
Queda mucho, pero haciendo planes de futuro, ¿cómo se imagina su retirada perfecta?
Me gustaría, sobre todo, haber disfrutado del fútbol, haber ayudado a la gente que ha estado conmigo durante todo este tiempo. El dar a todas esas personas lo que esperan y yo haberme vaciado en todos los aspectos es lo mejor que podría pasar, al margen de obtener muchos éxitos y alegrías.