EXPOSICIÓN ?CARBÓN Y TERCIOPELO. MIRADAS DE ORTIZ ECHAGÜE Y BALENCIAGA SOBRE EL TRAJE POPULAR?“Hacen falta: buenas cuerpistas y bordadoras y aprendiza de bordadora”. Este tipo de anuncios publicó Cristóbal Balenciaga en La Voz de Guipúzcoa para buscar a sus primeras trabajadoras hace ahora un siglo. Fue el primer paso para crear una firma comercial que, al cierre de todas sus sociedades en 1969, empleaba a 2.000 personas.

Foto: Iñigo Ibañez-Cristobal Balenciaga Museoa/Javier Etxezarreta

El florecimiento de Balenciaga en la capital guipuzcoana coincidió con una época dorada para la ciudad, convertida en destino turístico de moda. Con solo 22 años el modisto getariarra abre en 1917 su primer negocio, sito en el número 2 de la calle Bergara, tras un probable periodo formativo en alguna de las casas de costura de la ciudad, en constante conexión con la moda parisina. El negocio, con la entrada de nuevas socias (las hermanas Lizaso), va expandiéndose a buen ritmo.

INFLUENCIA MATERNA

En 1924 Cristóbal Balenciaga vuelve al trabajo por cuenta propia y cambia su ubicación al número 2 de la Avenida. Además de variar de ubicación física, opta por una estrategia de diversificación de sus negocios, en los cuales el rastro de su madre está muy presente. Por un lado, en marzo de 1927 crea Martina robes et manteaux (vestidos y abrigos) en el 10 de la calle Oquendo, tomando el nombre de su progenitora. En octubre modifica el nombre por EISA Costura (un nombre probablemente vinculado al apellido de su madre, Eizaguirre). EISA Costura constituyó un modo de optimizar recursos y ampliar la base de clientes locales, ampliándose geográficamente a Madrid en 1933 y a Barcelona en 1935 con el nombre de EISA BE. Por otra parte, la primera empresa, Cristóbal Balenciaga, permaneció abierta de modo ininterrumpido hasta 1937, cuando se traslada a París.

En un reducido triángulo de tres céntricas calles donostiarras está, por tanto, el origen de una de las firmas que se erigen como mejores embajadoras de Gipuzkoa en el exterior –y esencialmente en París- en los años 50 y 60, operando de modo permanente en tres sedes en España. Cuando en 1969 liquidó todas sus sociedades, Balenciaga tenía en nómina a unos 2.000 trabajadores. Durante más de medio siglo, sus diseños formaron parte de la vida donostiarra de manera ininterrumpida.

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UN AÑO PLENO DE ACTIVIDAD

(1) Lo que escondían sus ojos. A finales de 2016 Mediaset estrenó esta miniserie (parte de la cual fue rodada en Donostia) que retrataba la aventura extramatrimonial entre el ministro franquista Ramón Serrano Súñer (Rubén Cortada) y Sonsoles de Icaza (Blanca Suárez), marquesa de Llanzol, amiga personal del diseñador getariarra, que en esta ficción se muestra como su gran confidente.

(2) Bunny Mellon. El próximo 26 de mayo se presentará en el museo la exposición Collecting Elegance, Rachel L. Mellon’s legacy, que ocupará la totalidad de los salones hasta el 25 de enero de 2018. Al fallecimiento de la adinerada norteamericana en 2014, se legaron más de 400 piezas de indumentaria y complementos, muchos de los cuales no se han expuesto nunca antes.

(3) Carbón y Terciopelo. Miradas de Ortiz Echagüe y Balenciaga sobre el traje popular. A la recién concluida muestra (imagen principal) le han acompañado talleres que pretenden realizar una aproximación al traje popular. Los pasados días 25 y 26 de marzo se procedió al estudio y diseño de una capa tradicional a cargo de los responsables de Capas Seseña, histórica sastrería fundada en 1901. Una manera de traer el legado del modisto hasta el mismo día de hoy.