Friso_horizontal_1Son uno y trino, omnipresentes. Una nueva religión. Por eso ve usted ese collage de caras ahí arriba, porque en este otoño populista no podíamos darle el premio de personaje de final de 2016 a una persona sola. Incluso habíamos pensado, como en el monumento al soldado desconocido, estampar en la foto de arriba un silueteado y que usted decidiera a su gusto qué cara poner ahí, la más amigable o la más cañera, dependiendo de cómo enfoque el espectáculo. Los tertulianos son ya una parte integral en nuestras vidas, en la radio y en la televisión. Cómo hacer nada sin consultarles. El antiguo corrillo de la Campos se ha ido multiplicando exponencialmente hasta vivir un auténtico boom en el último lustro de manos del prime time de los sábados al albur de una supuesta demanda de información e incluso intervención en la actualidad (y no, ver no es hacer). También las poles tertulianas se han rejuvenecido, trayéndonos (supuestamente) datos que avalan predicciones según sesudos modelos matemáticos. Hemos cambiado las tertulias guerracivilistas de El Gato al Agua por millenials asépticos y anglófilos frente a una pizarrita haciendo gráficas, estirando el chicle de su capacidad de predecir mejor que Esperanza Gracia y desmintiendo ese superpoder sólo después de haber fallado estrepitosamente. ¿Cuántas cagadas les admiten a ustedes en el trabajo hasta que se van a la calle? ¿Brexit? Fallado. ¿Sorpasso? Fallado. ¿Trump? Fallado. Pues eso.