El pequeño pueblo alemán de Schwangau es un lugar salvaje y mágico donde perderse entre castillos, pistas de esquí y crepes azucarados en estas vacaciones invernales

Tenemos la mala costumbre de pensar que en invierno no podemos irnos de vacaciones. El frío, la nieve y las heladas desmotivan, lo que al final se traduce en quedarse calentitos en casa. Pero no. Existen lugares cuya visita no es solo muy recomendable, sino que sus ubicaciones deslumbran en las estaciones más frías del año. Uno de esos sitios es el pequeño pueblo de Schwangau, un lugar mágico y entrañable para descubrir en invierno.

Este pequeño territorio de los Alpes alemanes es mundialmente famoso por el castillo de Neuschwanstein, mandado construir en 1866 por Luis II de Baviera, más conocido como el Rey Loco. Esta pequeña localidad centroeuropea es un escenario rodeado de montañas, lagos y bosques nevados que junto a este castillo y a otros hacen del entorno un lugar único.

Schwangau es el punto final de la Ruta Romántica Alemana, conocida por su gran cantidad de paisajes y lugares de interés. Se trata de un territorio ideal para practicar el senderismo y las diferentes modalidades de esquí. Si eres un amante de la naturaleza no puedes dejar la oportunidad de acudir en invierno y sentirte libre siendo parte del paisaje.

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Pero Schwangau no solo destaca por su lugar y su archiconocido castillo, sino que aquí se pueden encontrar otras actividades quizás menos famosas pero no por ello menos interesantes. El castillo real Schloss Hohenschwangau, donde Luis II pasó su infancia, o el gran lago artificial conocido como Forggensee, son solo dos de esos lugares menos visitados pero igualmente espectaculares para ir en esta época del año y comprobar así de primera mano sus muros nevados y sus aguas congeladas. Además, cada Nochevieja el castillo de Hohenschwangau acoge una muestra única de fuegos artificiales, un auténtico espectáculo visual.

Si eres un gran aficionado al deporte, y concretamente al esquí, este también es tu lugar. Cada invierno el centro de la ciudad se convierte en un paso obligado para los amantes del esquí, en el que gracias a las diferentes estaciones repartidas por el territorio existen pistas para todos los niveles. Pero no solo eso, ya que la práctica de esquí de fondo en la zona también es muy habitual.

Si por el contrario en tu apuesta por unas vacaciones no tiene cabida el ejercicio físico, no te preocupes, Schwangau también es el sitio ideal para los amantes de la gastronomía. Los Kaiserschmarrn, unas crepes grandes y azucaradas son el producto típico de la zona y su degustación es obligatoria. Aunque originalmente se trataba de un postre, hoy en día se sirve como plato principal debido a su pesadez. Y es que las comidas rústicas y por lo general pesadas son una de las señas de identidad del territorio.

La temperatura media en la zona es de entre 3 y -5 grados, nada que un buen abrigo y unos guantes no puedan proteger. Sin lugar a dudas la experiencia merece la pena. Schwangau es un paisaje salvaje y lleno de actividades diferentes. Uno de esos lugares por los que merece la pena irse de vacaciones en invierno.